El 7 de enero, en América del Sur, más precisamente en el barrio de Belgrano, suele ser el día más caluroso del año. Los que nacemos en un día como este lo vivimos generalmente con una cierta carga de culpa: por nuestra madre que no pudo tomarse toda la sidra en las fiestas, por nuestros amigos deshidratados que tienen que comerse las papas fritas y el bizcochuelo y tomarse la coca caliente, por nosotros mismos, porque recibimos (según datos estadísticos fiables) un 75% menos de regalos que los que cumplen en julio, porque perdemos sistemáticamente el regalo de reyes, porque tenemos que festejar en ojotas, porque debemos exclamar maravillados después de abrir el obsequio "que musculosa espectacular!".
En Canadá, no hay ventilador ni torta-helado, pero hay tormenta de nieve!!
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