martes, 21 de agosto de 2007

Camping en OKA

Finalmente salí por primera vez de Montréal! No porque quiera irme, sino porque hasta ahora son pocas las oportunidades que tuve de salir de la ciudad, dado que en invierno la mayoría de las actividades son sobre, en o bajo la nieve. Pero aprovechando lo poco que queda del verano, acepté la invitación de Grazia para ir con ella, Arianna, un amigo y su hijo a OKA, un pueblito que queda a 50 minutos de Montréal. La idea era pasar el fin de semana en el camping. La sorpresa es que además había playa con lago y todo! No, olas no había, pero realmente no tiene nada que envidiarle a las playas de Entre Rios.



Salimos el viernes a la tarde en el auto de Grazia...un poco a contramano ya que el pronóstico anunciaba "lluvia". Yo me imaginaba armando la carpa bajo los truenos, al final cuando llegamos su amigo ya nos estaba esperando con la carpa armada...bueno, no es como llegar al hotel y ponerse a saltar en la cama, pero para la vida de camping, sabemos que tener la carpa hecha es realmente un privilegio. Grazia y Arianna tenían su colchoneta inflable, yo tenía mi querido aislante que traje de Buenos Aires y una bolsa de dormir que compré en "Canadian Tire" por 8 dólares...si, juro que era de tela. Pero como me tocó la punta de la carpa, obviamente a la madrugada, en medio de la lluvia torrencial, me desperté flotando con el aislante porque la ventana de mi lado no tenía techo...así que las pobres Arianna y Grazia tuvieron que hacerme lugar en la colchoneta...y en realidad me vino bárbaro porque dormir en el piso...es duro.

A la mañana siguiente por suerte el día amaneció despejado..y no hay nada más lindo que despertarse y escuchar el ruido del viento sobre los árboles... Desayunamos, el amigo de Grazia había instalado la barbecue por supuesto, y pretendía que yo desayunara huevos fritos con panceta...amablemente le agradecí, y me abracé a las galletitas de cereal y pasas de uva y al sobrecito de mate cocido, por las dudas.

Después de desayunar fuimos a hacer una recorrida por el camping, y finalmente llegamos a la playa. El camping me hizo acordar mucho al de Mar Azul, aunque este es más grande. Mucho bosque, dunas, construcciones de madera, me encanto.



Estuvimos casi todo la tarde en la playa, había bastante gente. No hacía tanto calor así que había poca gente en el agua, considerando además que para poder mojar las caderas hay que adentrarse bastante porque es un lago con poca profundidad. Muchos aprovechan para hacer windsurf o para andar en kayac.

A la noche cenamos también con el hermano del amigo de Grazia, que tenía su carpa en el sector frente al nuestro, junto con su hijo y la novia. Me ilusioné con comer una tira de asado, un bife de chorizo a la parrilla...pero obviamente acá eso es sólo un sueño. Salchichas en la barbacue, arroz con lentejas y ensalada de tomate y atún, vino...mmm, tampoco. Pero la noche estaba lindísima, no hacía mucho frío, y eso si, tuvimos el fogón. Sin guitarra, pero lo que si hubo es "mushmalows" (o algo así) que son como unos cuadraditos de una cosa esponjosa y dulce, que se engancha en el extremo de una barita como si fuera una brochette y se dora sobre el fuego. Se saca antes de que empiece a derretirse, y se come así, calentito. Como se imaginarán, empecé timidamente con uno y después termine poniendo de a tres en al mismo tiempo...todo sea por cumplir con LA tradición del fogón. Y ahora entiendo una foto que saqué hace unas semanas en el festival Francofolies, donde la promotora de una camioneta le ofrecía a los transeuntes una cosa que sacaba de un asador...era eso!!





El domingo a la tarde nos volvimos para Montréal, esta vez pude ver el camino de regreso, porque a la ida era de noche. Me sentí como viajando por un pueblo de Córdoba, subidas y bajadas, casas dispersas, sembradíos...me encantó. Increible pensar que todo eso está solo a 50 minutos de Montréal. Volveremos !!

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