domingo, 25 de marzo de 2007

Despedida

Si, hoy fue un día primaveral. Salí de mi casa a las 2hs de la tarde, sin guantes, sin gorro y la bufanda, aceptó su inutilidad a las pocas cuadras. La avenida desbordaba de gente, muchisima gente, con perros, con chicos (si, hay algunos!), jóvenes, viejos, todos contentos, sonrientes. Felicidad en los abrigos cortos, en los pelos sueltos, en las zapatillas. En todos lados se lee "SE ACABO EL INVIERNO": C'est fini!. Así como llegó, se fue. Y así, de un día para otro, aparecen las sillas en la vereda, los helados, las bicicleterías, las ardillas. El pasto asoma un poco tímido, se sabe feo y viejo, pero sobreviviente al fin. En el "Parc Lafontaine" otra vez, un lago. En el fondo de mi casa, otra vez, un jardín. También retornan los cordones de la vereda y las escalinatas. Dos nenas juegan a tomar el té bajo el sol de la tarde. Un hombre comienza a leer un libro, en la puerta de su casa. Será que la felicidad está en lo breve, en lo que resulta intenso pero finito? A pesar de la ilusión por lo que vendrá, no puedo evitar la nostalgia. Allá se van el café "moyen mi-brun" de los domingos, los brioches de canela, los libros, las tardes oscuras y largas. Sin embargo, aunque se que voy a extrañarlo, esta vez, tengo suerte. El invierno siempre vuelve.

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