Qué es lo que nos hace "extrañar", la distancia o el paso del tiempo? Cuando uno está en un lugar distinto al que estaba habituado, cuando nada del entorno resulta familiar, conocido ni previsible, los mecanismos probablemente se confunden.
Ciertos días nos arrebata el deseo de volver, de levantarnos y mirar por esa ventana; de cruzar la calle y encontrar la panadería, el almacén de los coreanos, el camino hacia la casa de los viejos; de esperar con la mesa puesta a que suene el timbre; el "60" y el "152"; Echeverría y la vía...Pero si lo que verdaderamente se anhela es el pasado, los momentos vividos, al fin de cuentas, poco importa el lugar del planeta en el que uno se encuentre...porque al pasado, nunca se vuelve. Como dice Dolina..."Aún cuando fuera posible volver al pasado, nada seria igual. Todos los actos de nuestra vida repetidos minuciosamente, serían distintos al estar ocurriendo por segunda vez. Esta diferencia es sustancial. Llevaríamos con nosotros la carga de la experiencia anterior. Nos estaría negada la ansiedad y la esperanza. Con que entusiasmo apostaríamos a las cartas que ya sabemos perdedoras? Alguien dirá:sería preciso borrar la memoria y volver al pasado sin recordar que ya lo vivimos. Respuesta: de qué sirve volver si uno no sabe que vuelve? Para el caso es posible pensar que ahora mismo estamos viviendo por segunda o quinta vez la misma vida."
Mientras nos despedimos de Dolina los Chalchaleros entonan : "La casa, ya es otra casa, el árbol ya no es aquel. Han volteado hasta el recuerdo, entonces a qué volver?...`"
En conclusión, si no hay a donde volver, tampoco hay distancia. Y si no hay distancia, es que quizás nunca nos hemos ido..
viernes, 30 de marzo de 2007
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