lunes, 28 de mayo de 2007

Festival de Cannes

Ayer a la noche me disponía a disfrutar de los fideos verdes con brócoli y de los 100 canales que me ofrece (por sólo un mes) ni nuevo control remoto (en la casa de Domingo, claro), 100 canales que generalmente terminan siendo los mismos 3 o 4 de siempre porque uno elige lo que conoce (es por eso que la sorpresa siempre nos asalta o nos abraza por la espalda, porque si dependiera de nosotros el círculo no se rompería nunca...).

Bueno, en concreto, caí en TV5 (el canal francés) y para mi alegría, justo estaba comenzando la entrega de premios del festival de Cannes. Este año ya me había perdido la entrega de los Oscars y de los Martin Fierro (juro que puedo estar 4 horas frente al televisor mirando las estrellas que pasan por la alfombra roja, los vestidos, los actores, ADORO ese espectáculo). Así que tener la posibilidad de ver los palmares del festival de Cannes, era un buen premio consuelo...

Una actriz alemana (una diosa, por supuesto) dio por iniciada la ceremonia. Un anfiteatro colmado de personas desconocidas (para cinéfilas amateurs como yo), un escenario austero, una presentación por momentos desorganizada debido a la necesidad de coordinar distintos idiomas (...así pudimos descubrir que Jane Fonda, quien entregó la palma de Oro, no sólo sigue siendo divina sino que habla perfecto francés), en fin, un espectáculo muy lejos del show cronometrado de Hollywood pero absolutamente encantador...es que lo que suena en francés es así, poco importa lo que se diga..todo resulta perfumado, delicado, exquisito...aunque sea "merd"!.

Por suerte, Alain Delon no cumplió su promesa (parece que había dicho que nunca más iba a volver a Cannes), y subió al escenario a entregar el premio a la mejor actriz (la sur-coreana Jeon Do-yeo, por "Secret Sunshine"). Ella, no podía casi hablar de la emoción, y yo no podía dejar de pensar "qué bueno que está Alain Delon, viejo y todo", y "podría seguir cantándonos la canción 'Letizia' sin problemas".

Minutos antes de la entrega de la Palma de Oro, subió al escenario el actor de una de mis pelis adoradas "Amélie" (Jamel Debbouze, el que encarna al hijo del almacenero), y que el año pasado ganó el premio a mejor actor por la pelicula "Indigènes" (que trata sobre la participación de los argelianos en la segunda guerra mundial y la falta de reconocimiento del gobierno francés a sus veteranos, peli un poco lenta pero reveladora), una especie de Billy Cristal del festival, y que aprovechó para referirse al flamante presidente Sarkozy (otro que gana sin que nadie lo haya votado..)

Finalmente, sin mucho más trámites, llegó la entrega del premio consagratorio, que este año fue para la pelicula "4 meses, 3 semanas y 2 días" del rumano Cristian Mungiu, quien en una entrevista a Clarin declaró: "Quise hacer esta película para que la viera mi generación: hablo de los que vivimos el final del comunismo en mi país, cuando teníamos veinte años, los que hoy tenemos una dimensión de lo que pasaba en nuestros países que es distinta de la que tienen otras generaciones." La película aborda el tema del aborto con una bravura poco habitual. "Agradezco fundamentalmente al trío de actores que supieron encontrar la manera de que un tema tan profundo y espeso pudiera llegar a los espectadores con sus trabajos sutiles".

Gracias a este premio me entero de que este joven director fue asistente de dirección de una peli que vi hace varios años (cuando con Daniel íbamos casi religiosamente una vez por semana al Savoy de la avenida Cabildo, actual "Arteplex"), que se llama "El tren de la vida" (de su compatriota Radu Mihaileanu) sobre los campos nazis en la Rumania de la segunda guerra (la recuerdo muy sensible, triste pero poética). En fin, mucha historia de la Europa del Este , del pasado y del presente, y por suerte para nosotros, ahora mucho cine.

No hay comentarios.: