Ya hace calor, y Montréal vuelve a ser una ciudad más cercana y familiar, más parecida a los recuerdos. Y es por eso que la desorientación a veces es mayor, porque recordamos el calor, la humedad, el sol, pero no recordamos esas calles ni esas plazas...entonces caminamos por Saint Denis y nos parece que al doblar la esquina nos vamos a encontrar con la Avenida Corrientes...pero no, no hay obelisco. Con la nieve no pasaba, la nieve era algo nuevo, distinto, no habia posibilidad de equivocarse, no había registro. Pero con el calor...es más fácil engañarse, y hay que estar más alerta.
Los días oscurecen tarde, la ropa sobra, y tooodoos los bares y restaurantes han puesto sus terrazas o han abierto sus ventanas para que pueda entrar el aire, para poder sentir la calle, el ruido, para que no haya adentro y afuera. Y la gente lo disfruta. La alegria se transmite.
Hoy empecé mi segundo curso de francés, otra vez soy la tercera minoría: 15 compañeros de origen asiático, 5 de origen europeo, y yo. A seguir escribiendo..
En dos semanas me mudo a la casa de Aurelie y de Manuel, este fin de semana voy a conocer a Domingo, veremos como se llevan gato y gata ! Y este finde, empezaré a buscar mi futura camara de fotos. Dicen que el verano se va rápido...hay que apurarse.
martes, 8 de mayo de 2007
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1 comentario:
Conie!
Mucha Suerte en el curso!
Y se que la minoria en vos, puede gritar mas que la mayoria, si te hacen enojar, jajajajj.
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