domingo, 8 de abril de 2007

Pascuas en Québec

Acá también tuvimos fin de semana largo con motivo de la celebración de las pascuas, y puedo decir que fue realmente un verdadero finde "a la québecois".

Sábado:
Cumpleaños en la casa de Genoveva, todos mirando por TV el partido de hockey (sobre hielo, por supuesto) entre el equipo de Montréal y el de Toronto (una especie de Boca-River), por el pasaje a la final de la serie 2006-2007. El hockey sobre hielo es más o menos así: 1 arquero y 5 jugadores por equipo (todos en patines), pista de hielo, hay que meter la fichita ("la poc" o "la rondelle" según sea en inglés o en francés) en el arco contrario durante los 60 minutos de juego (divididos en tres tiempos de 20 minutos), clima de juego parecido al del basquet de la NBA (estadio gigante, cornetas, entrenadores vestidos de saco y corbata, etc. etc.). Esta vez los de Toronto les ganaron a los de Montréal ("el" equipo québecois) por 6 a 5....y finalmente creo que entendí por qué los québecois nunca se van a independizar de Canadá: porque su equipo de hockey se llama "les Canadiens", y entonces tendrían que cambiarle el nombre!


Domingo:
Almuerzo de pascua con la familia de Benoit y de Diane en la famosa "cabaña de azúcar", verdadero ritual québecois que acompaña el fin de cada invierno. Parece que la historia es así: Uno de los árboles típicos de esta región es el arce. Antiguamente, los campesinos colgaban pequeños baldes en los árboles para recoger la savia; el contenido de estos baldes se vertía en barriles tirados por caballos para hervirlo y transformarlo en jarabe ("sirop d'érable").
En la actualidad, con los cambios tecnológicos, los baldes se reemplazaron por una red de tuberías que conecta los cañitos a una bomba que envía la savia a un evaporador. Hacen falta aproximadamente 40 litros de savia para producir un litro de jarabe puro. En las afueras de las grandes ciudades existen unos arcedos que, además de hervir la savia de arce, ofrecen al visitante sus platos típicos: las "cabañas de azúcar".

Así que allí partimos. Me pasaron a buscar en auto a las 10.45, aproximadamente media hora después llegamos a un pueblo que se llama "San Isidoro" (...la mayoría de las ciudades y pueblos de Québec tienen nombres de santos o santas). Ahí paramos en una estación de servicio y nos encontramos con la familia de Benoît: su hermana, sobrinos, cuñado, tíos y primos. Después de saludarnos, seguimos todos juntos hasta la "cabaña", atravezando en el camino otros pequeños pueblos. Según ellos, el paisaje no es muy lindo porque es una zona mezcla de suburbio, campo e industrias. Pero no deja de ser pintoresco, lindas casitas (más o menos grandes, pero todas de aspecto muy confortable); grandes extensiones de campo, aunque un poco desérticos porque la nieve no desapareció del todo, hoy pintados de gris por la neblina...

Qué hacer en la "cabaña de azúcar"?...Por supuesto comer (y tomar..). El interior es muy rústico, con paredes cubiertas en madera, largas mesas, mantel de plástico, jarras de vino, de agua, y de cerveza... No hay menú a elección, todos saben (y quieren) comer lo mismo: sopa de garbanzos (soupe aux pois), porotos con panceta (fèves au lard), jamón con miel de arce (jambon au sirop d’érable), omelette y las "orejas de cristo" (si entendí bien, la grasa frita de la panceta...y si, tiene la forma de una oreja). Para el postre: tarta de azúcar, panqueques, "abuelos" (bolas de pasta cocinadas en la miel). Me dijeron que otro de los platos típicos son los "pedos de hermanas" (no sé que tienen pero parece que se comen también...)

Y el toque final...la tira de miel!. Se pone un cucharón de jarabe sobre la nieve, hay que esperar que se endurezca, se enrolla con un palito y se arma un chupetín...helado.

Después, se continua con el huevo de chocolate.

Mañana..manzanita!!

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